Literatura Abierta es un espacio de convergencia donde el rigor de la sociología se entrelaza con la sensibilidad de la estética y el poder de la palabra escrita. En esta sección, compartimos una colección de obras que desafían las fronteras convencionales del pensamiento, explorando desde los Prolegómenos al pensamiento europeo y las tragedias de la realeza , hasta los análisis profundos sobre la moralidad colonial y la infra-sociedad chilena.

Prolegómenos al pensamiento europeo

"Vuestra ocularidad polimorfa / no os posibilitó conocer / la mar / la montaña / la casa sencilla / El ojo trastornado / ha sido / la perdición / de las joyas llevadas por grandes mercaderes / de los bastos que apostáis / del terciopelo y del tafetán de vuestras doncellas" .

Adiós al tercer patio

“Los hombres pobres tienen otro cuerpo. Vienen del barro y del desecho. El pobre se va a la tierra donde fue formado. Se va textual y corporalmente.”

El lenguaje del hábitat

"La jaula, como elemento de una realidad material, configura imágenes culturalmente poderosas: espacio enrejado... donde se encierran a los integrantes del reino animal, produciendo un conjunto de representaciones colectivas que plantean los problemas de la legitimidad y la sensibilidad que conlleva tener animales confinados".

El giro semio-estético

"Mi estadía en los resabios de la sociedad colonial chilena me llevó a experimentar la necesidad de incluir la estética, no como un conocimiento desde antes semiotizado... sino que la estética como pregunta sobre el sentido y la periodización del arte: por ello mi giro semio-estético confluye hacia el concepto de muerte estética".

El secreto de mi heredad

"Solo una palabra de la lengua prístina quedó en mi ser: una palabra temida por los carceleros de la humanidad; la palabra libertad. [...] Ya no había ni verbo ni palabra que pudiera recordar de la lengua prístina. Al fin, vi la luz de la superficie: salí del túnel y no quedaron rastros de ningún lenguaje secreto en mi mundo interior".

La parte bendita

"La moralidad colonial en Chile era básicamente una moral sexual, preocupada de los actos carnales de los indígenas y de los pobres, castigando y manipulando las prácticas eróticas. [...] Se trataba de un orden axiológico, en donde la sexualidad de los pobres era cogida por un discurso que se basa en el adoctrinamiento en torno a las costumbres maniacas y caprichosas de la clase opulenta".